25 nov. 2012

Ayer

Ayer estaba muy cansada y nerviosa.
Una semana dura de trabajo, de resposabilidad, de presión a la vez que de disfrute y placer.
Al ser último de mes y no tener ningún conocido tenía mucho miedo de dejar a LA SOLE sola.
Entré a la sala procupada, pero también confiaba, confiaba.
Confiaba en la gente, confiaba en el esfuerzo, en el es-fuerzo.
Otro día hablaré del esfuerzo, es-fuerzo.
Confiaba en todo el trabajo bien hecho.
Y llegaron... llegaron diez personas que me hicieron muy feliz.
Sus risas, sus ojos, sus silencios, sus palabras. Qué bien¡¡¡
Fue un regalo, una recompensa a toda la semana.
Ya han pasado dos, me quedan dos, sólo dos.
Sólo dos de estar en el lugar donde quiero estar.
"Sólo espero que tú no faltes"

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